Lo que yo sé

Siempre me pareció correcto compartir algunas ideas que tengo en mente... tanto buenas como malas. La cuestión aquí es como lo tomarán algunas personas... Si no les gusta, busquen otro blog que yo no me molesto, solo digo lo que aprendí hasta ahora. Tanto sobre la música, el cine, las culturas, los idiomas y sobre todo... obviamente "sexo".
Algunos dirán en que estuve pensando para escribir sobre ello, pero bueno, es lo que aprendí con ello. Además de algunos comportamientos tanto en los hombres como en las mujeres que no quieren decir, o que dicen pero algunos no queremos enterarnos, entonces somos sordos voluntarios. Escuchamos solo lo que queremos oír, y decimos solo lo que queremos decir. Pues bien, yo tengo mucho por decir... tanto de ellos como de nosotras.
Leer con atención.

26 septiembre, 2011

Buscando a quien amar


Las mujeres tenemos que enfrentarnos con una verdad ineludible: NO PODEMOS VIVIR SIN UN HOMBRE, PERO TAMPOCO PODEMOS VIVIR CON UN HOMBRE A NUESTRO LADO.

Un hombre a tu lado te facilita la vida en muchos sentidos tienes quien mate arañas y levante objetos pesados, tienes con quien reproducirte. Una vez reproducida, cuentas con otro adulto que les grite a los niños para que se callen de una vez y se vayan a dormir. Pero no podemos obviar las contras: tienes en casa un chaval más, con caprichitos infantiles incomprensibles, que quiere hacer las cosas a su modo y pretende que te adaptes a sus horarios y deseos.

La ecuación entre estar sola y acompañada sería que pierdes libertad a cambio de la comodidad de que en casa haya un perfecto extraño que reparara la misma lampara que él rompió y que por eso no tenéis que llamar a otro perfecto extraño a quien tienes que pagarle la reparación. Pero si no sabe nada de electricidad, cambias tu libertad por tener a quién darle de comer aquello que no te salió bien en la cocina.


¿Es un buen negocio? Francamente, no lo sé. Cada una encuentra una solución particular: cama afuera, cama adentro, pero sin cama. En cierta etapa de la vida, muchas mujeres descreemos del amor:

  • A los 17, buscamos un hombre guapo.

  • A los 20, buscamos uno inteligente.
  • A los 30, buscamos uno que tenga dinero.
  • Y a los 40, nos conformamos con uno que no moleste.
  • A los 20, yo buscaba un hombre de quien enamorarme perdidamente.
  • A los 30, buscaba un hombre con quien divertirme.

Las mujeres adultas ya saben cómo son los hombres:

  • Los hombres buenos, son feos.
  • Los hombres guapos, no son buenos.
  • Los hombres guapos y buenos, son gays.
  • Los hombres guapos, buenos y machos, son casados.
  • Los hombres guapos, buenos, machos y solteros, no tienen dinero.
  • Los hombres guapos, buenos, machos, solteros y con dinero, buscan una belleza de 20.

Cuando una es una belleza de 20 y encontrábamos un hombre guapo, bueno, soltero y con dinero, él era tan tímido que nunca tomaba la iniciativa de invitarnos a salir. Si una se atrevía y tomaba la iniciativa, ese hombre guapo, bueno, soltero y con dinero se asustaba y desaparecía de nuestra vida, lo que confirmaba que además de perfecto, él era un perfecto idiota.

Entonces una se queda con uno no tan lindo, no tan buenos, no tan soltero y con no tanta pasta que tampoco es tan tonto porque, al menos... ¡SE FIJO EN TI!

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